«Hacen muchas ceremonias o mucho trabajo, pero no hay cambios en su vida». Así describe Cecilia García lo que ve en muchas personas que llegan a su consulta después de años de búsqueda. Para ella, lo que suele faltar es lo mismo: integrar lo que descubren. Por eso, cuando acompaña un proceso con microdosis, la pregunta que más le importa llega después de cada experiencia: qué hace la persona con lo que aparece.

En breve

Ir a las raícesPara ella, una microdosis puede ayudar a mirar lo que todavía no se ha integrado.
Del saber al hacerLo que importa es cómo se refleja en decisiones, vínculos y trabajo.
Respiración, arte y cuerpoSuma herramientas vivenciales al método de Microhuasca.
Graduada de MicrohuascaEgresó en 2022, en una de las primeras generaciones, y ha acompañado a unas 40 a 50 personas.

En Microhuasca, Cecilia es una de las voces que más insiste en lo que viene después de la experiencia: la integración.

Primero, ¿qué es una microdosis?

Una microdosis es una cantidad muy pequeña de un hongo o una planta psicodélica, tan baja que no produce un viaje ni altera la percepción. Se suele tomar cada dos o tres días durante algunas semanas, siguiendo un protocolo. En Microhuasca la entendemos como una herramienta terapéutica, que acompaña procesos de cambio emocional y personal con una intención clara, un registro diario y espacios para integrar lo que aparece.

Cecilia trabaja sobre todo con hongos con psilocibina, y también con ayahuasca. Sus procesos duran entre 6 y 8 semanas.

La investigación sobre microdosis crece año a año. Un estudio con cerca de 1 000 personas que tomaban microdosis de psilocibina (hongos) registró mejoras en el ánimo y la salud mental al cabo de un mes (Rootman y otros, 2022). Otro mostró cuánto pesan la expectativa y el contexto: quienes tomaban placebo también mejoraron (Szigeti y otros, 2021). Por eso en Microhuasca la microdosis va siempre con acompañamiento: intención, registro e integración.

Lee la guía completa: qué son, evidencia, riesgos e integración

18 años de consulta y una pregunta por el sentido

Cecilia es psicóloga clínica y psicoterapeuta integrativa, con 18 años de consulta privada, evaluación psicológica y acompañamiento de procesos. Se especializa en el acompañamiento e integración de experiencias con enteógenos, tanto en procesos de microdosis como de macrodosis con psilocibina. A la psicología clínica le suma una mirada transpersonal: lo emocional, lo corporal, lo espiritual y lo energético, y también lo simbólico y la pregunta por el sentido de la vida.

Trabaja sobre todo con mujeres, y también con hombres que ya recorrieron un camino largo de autoconocimiento y todavía no logran llevar lo que saben a cambios concretos. Diseña y facilita talleres, conferencias, programas y retiros en México y Estados Unidos.

Egresó de la Certificación de Microhuasca en 2022, en una de sus primeras generaciones. Desde entonces ha acompañado con microdosis a unas 40 a 50 personas, en grupos y en procesos individuales. En los grupos, lo que más traían las personas era depresión y ansiedad. Hoy acompaña procesos de forma individual o en grupo.

Del saber al hacer

Cecilia acompaña de forma individual o en grupo. Del método de Microhuasca toma la base: la intención, la calibración, el registro y las sesiones individuales al inicio, a mitad del camino y al cierre. Lo propio de ella es lo que trae de su consulta: respiración consciente, arte y trabajo corporal durante el proceso. La comunidad y los encuentros en la naturaleza son opciones, no una parte obligatoria de cada proceso.

«Saber algo intelectualmente no significa que lo hayamos integrado», dice. Para ella, una persona puede reconocer lo que le pasa y aun así repetir los mismos patrones, tomar las mismas decisiones o seguir sintiéndose desconectada de sí misma. Por eso la experiencia con la microdosis es el comienzo del trabajo: lo que sigue es ver qué se integra, qué decisiones se toman, qué patrones empiezan a cambiar y cómo se nota en la vida diaria.

Su forma de acompañar, semana a semana

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PREPARACIÓNDOSIFICACIÓNCIERREcalibraciónIntegración a la vidade lo que aparece a decisiones,vínculos y trabajocada semana: qué cambia en tu vida diariaRespiración, arte y trabajo corporaldurante el procesoCalibración y dosificaciónsobre todo hongos; también ayahuascaSesiones individualesal inicio, a mitad y al cierreIntenciónRegistroComunidadopcional, en procesos grupalesEncuentro en la naturalezaopcional, a veces para cerrarsi se eligeSEMANA12345678La base de MicrohuascaLo propio de CeciliaOpcional, no en todos los procesos
Las ocho semanas de un proceso con Cecilia, individual o en grupo. En durazno, lo propio de ella; en gris, la base del método de Microhuasca; con trazo punteado, lo opcional.
Ver el proceso de MicrohuascaProceso típico de microdosis en Microhuasca: ocho semanas con preparación, calibración, dosificación y cierre; calibración y dosificación, conexión con la planta, sesiones uno a uno, comunidad, intención, dieta, amplificadores, registro e integración
«La profundidad no está solamente en lo que podemos experimentar, sino también en nuestra capacidad de llevarlo a la vida.»Cecilia García

El árbol y sus raíces

Para explicar qué hace una microdosis, Cecilia usa la imagen de un árbol.

«Me gusta imaginar nuestro mundo interno como un árbol. Muchas veces intentamos cambiar las ramas: modificar conductas, dejar hábitos o tomar decisiones diferentes. Pero, si las raíces siguen alimentando los mismos patrones, terminamos encontrándonos una y otra vez en lugares conocidos.»Cecilia García

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1234Cambiar las ramasconductas, hábitosy decisionesLas mismas raíceslos patrones vuelvena lugares conocidosMirar las raícesla microdosis puedeser parte de explorarlasCrecer de otra manerala integración llevalo visto a la vida

Las raíces son lo que todavía no hemos integrado: experiencias, emociones y formas de relacionarnos que siguen influyendo en la vida, aunque no seamos del todo conscientes de ellas. A veces ya lo intuimos, lo pensamos o lo trabajamos en parte, pero no logramos llevarlo a un cambio real.

En su imagen, la microdosis puede formar parte de esa exploración para algunas personas. Y Cecilia marca el límite: no es una solución mágica, ni garantiza que algo se vuelva consciente o se transforme. Lo importante es lo que se hace después con lo que aparece.

«No se trata solamente de descubrir nuestras raíces, sino de crear las condiciones para crecer de otra manera.»Cecilia García
Lee el texto completo de Cecilia sobre el árbol

«Me gusta imaginar nuestro mundo interno como un árbol. Muchas veces intentamos cambiar las ramas: modificar conductas, dejar hábitos o tomar decisiones diferentes. Pero, si las raíces siguen alimentando los mismos patrones, terminamos encontrándonos una y otra vez en lugares conocidos.

Para mí, explorar las raíces significa acercarnos a aquello que todavía no hemos integrado: experiencias, emociones y formas de relacionarnos que siguen influyendo en nuestra vida, incluso cuando no somos plenamente conscientes de ello.

A veces, de alguna manera, ya sabemos lo que necesitamos mirar. Lo intuimos, lo hemos pensado o lo hemos trabajado parcialmente, pero todavía no logramos reconocerlo en toda su profundidad o llevarlo a un cambio real.

La microdosis puede formar parte de esa exploración para algunas personas, pero no es una solución mágica ni garantiza que algo se vuelva consciente o se transforme.

Lo importante es qué hacemos después con aquello que emerge: cómo lo comprendemos, lo integramos y permitimos que esa comprensión se refleje en nuestra manera de vivir.

Porque no se trata solamente de descubrir nuestras raíces, sino de crear las condiciones para crecer de otra manera.»

Una historia de su consulta

El relato está anonimizado: cambiamos y omitimos detalles que podrían identificar a la persona. Es una observación de la consulta de Cecilia. Se publica con el consentimiento de la persona.

Historia

De sobrellevar el dolor a reconectar con la vida

Motivo
Depresión, insomnio y pérdida de sentido
Proceso
microdosis de ayahuasca, con grupo y comunidad
Medicación
un antidepresivo, que su psiquiatra retiró después

La persona llegó en un momento de crisis profunda. Acababa de atravesar una separación y se había alejado de alguien muy importante de su familia. Vivía una depresión grave y había perdido el sentido: se sentía desbordada por sus emociones y sin recursos para afrontarlas. Por primera vez había empezado un tratamiento con antidepresivos, y llevaba años con insomnio. Su vida parecía haberse reducido a sobrellevar el dolor.

Hizo un proceso con microdosis de ayahuasca y participó también en espacios de acompañamiento terapéutico en grupo y en un encuentro presencial de comunidad en la naturaleza. Para Cecilia, esos espacios fueron clave: le hacía falta estar con personas que, como ella, buscaban sanar y comprenderse. Compartir ese camino le abrió otras formas de relacionarse consigo misma y con los demás.

Uno de los momentos que describió como una revelación fue darse cuenta de que se sentía distinta. Desde esa percepción sintió que ya no necesitaba la medicación y lo llevó a su psiquiatra, que valoró su evolución y decidió retirarla.

Es una decisión médica. Si tomas medicación, cualquier cambio lo decide y lo sigue tu médico.

Con el tiempo también resolvió el insomnio de años. Recuperó la motivación, encontró mejores oportunidades de trabajo y empezó a relacionarse de una manera más cercana con las personas de su entorno.

«¿Qué puede suceder cuando dejamos de transitar el dolor en soledad y comenzamos a recuperar la conexión con nosotros mismos y con los demás?»

Lo que muestra esta historia: para Cecilia, el cambio no se explica por un solo elemento. La microdosis, el acompañamiento, la comunidad y el trabajo de integración se sumaron, y una sola experiencia no permite saber qué parte causó cada cambio.

Lo que una microdosis no mueve sola

Cecilia es cuidadosa con lo que promete. En los grupos que acompañó, cuenta, muchas personas que llegaban con depresión o ansiedad vieron bajar esos síntomas, y también el insomnio. Ella misma elige las palabras: no habla de sanar, habla de que los síntomas remitían, en muchos casos y no en todos.

Lo que más cuesta mover, dice, son los patrones de relación, con la pareja o en los ciclos familiares, «porque ya no involucran a uno, involucran a más».

  • No es una solución mágica: no garantiza que algo se vuelva consciente ni que se transforme.
  • Una experiencia, por sí sola, no equivale a un cambio. Lo que aparece necesita integrarse en decisiones y en la vida diaria.
  • No le propone a nadie dejar su medicación. Si en el proceso aparece esa pregunta, la persona la trabaja con su psiquiatra, y Cecilia acompaña con información. Muchos procesos se hacen junto con la medicación, con el médico al tanto.

Lo que vemos desde Microhuasca

La intención, la calibración, el registro, las sesiones y la integración están entre las piezas del método que Cecilia aprendió aquí, junto a la comunidad, la dieta, los amplificadores y los 50 Elementos de Integración. Ella los rodea con lo que trae de 18 años de consulta: el cuerpo, el arte, la respiración y una pregunta constante por el sentido. Es lo que esperamos de quien se gradúa: que tome el método y lo haga suyo.

Su insistencia en la integración coincide con algo que se ve en muchos procesos: lo que cambia una vida es lo que se lleva a lo cotidiano. Cómo trabajamos la integración en Microhuasca.

En Microhuasca, cada persona que empieza un proceso pasa antes por una revisión de su historia y su medicación con nuestro equipo médico. Durante la certificación, quienes facilitan sus primeros procesos cuentan con ese mismo respaldo para los casos que lo necesitan.

James Fadiman

James Fadiman, PhD, conocido como «el padre de la microdosificación moderna» o «la autoridad más sabia y respetada sobre las microdosis, los psicodélicos y su uso», es asesor principal de Microhuasca. Con él estamos abriendo espacios para revisar casos reales junto a graduados y estudiantes de la certificación.